En
la nueva economía global sólo pueden competir los territorios o regiones que
asimilan los cambios, es decir, aquellas capaces de adaptarse a las
transformaciones de la estructura productiva mundial, con base en el
conocimiento y su aplicación al sector terciario. Esto significa que los
territorios y regiones de un país necesitan desarrollar sus respectivas
habilidades y ventajas, o su capacidad de construirlas para especializarse en
áreas o sectores que tengan posibilidades de inserción internacional[1]
[1]
Desarrollo
económico local y competitividad territorial en América Latina. Iván Silva
Lira. Jefe, Área de Desarrollo Local y Regional, Instituto Latinoamericano y
del Caribe de Planificación Económica y
Social (ILPES), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

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